Tuesday, November 08, 2005

Fixion


Cuando bailo con el diablo, sobre piedras mojadas, dibujadas con la luz de la luna, la tentación me arrastra hasta las profundas aguas del abismo.
Que la corriente del río me atrape y no me vuelva a soltar. Y mientras braceo y trato de respirar solo siento que la vida simple, superficial y sin sentido que llevaba hasta hace poco ya no existe.
Mientras buscas el espacio y el tiempo necesario para sobrevivir lo único que logras es mantenerte a flote, por un momento, nada más. Por un segundo. Hasta que terminas por dejarte ir, por dejar que el agua llene tus pulmones y se apodere del resto de tu cuerpo. Y no importa si no entiendes nada porque al final todos nos damos cuenta de que lo único que valió la pena fue aquello que no hicimos por miedo.
Mientras más pienso en esa figura atrapada más dolor me da tener que decirle adiós. Pero no puedo rescatarla del mundo, aún cuando el mundo se esté pudriendo sin remedio.
Que ganas de hacerle vivir, que ganas de mostrarle el otro mundo, que ganas de soltar los nudos que le atan. Que ganas! Pero no puedo.
Las ataduras las creaste tu mismo, no yo.
Así que tu mismo tendrás que darte cuenta algún día de lo poco que todo importa.
Cuánto tiempo? Cincuenta, sesenta, setenta años y luego qué? Olvido? Nostalgia por lo no vivido? Por aquellas niñas tristes de las que no te enamoraste?
Y qué si este loco corazón no sabe que no eres para él?
Y qué?.
Cuando bailo con el diablo siento sus manos, siento su piel, siento su pecho, respira agitado, agitada. Respira y me mira desde la profundidad de su tentación. Me dice que le siga, que me deje llevar, que suelte las amarras. Que deje que este barco naufrague. Pero no me atrevo.
Cuando bailas con el diablo, cuando lo miras de frente te das cuenta que ese demonio eres tu mismo, que los miedos que enfrentas son los miedos que tu creas para sentirte vivo, para justificar esa vida sin sentido que nos entregan y que se nos escapa poco a poco, con cada respiro. Con cada hora, con cada minuto.
Ahora ha oscurecido. El reloj ya no dicta la hora. Como cuando escribía es canción azul, las horas ya no tienen sentido.
Tengo demasiadas preguntas y muy pocas respuestas.
Solo siento los acordes de tu cuerpo flotando sobre la pregunta infinita de tu mirada.
Me pierdo dentro de ti. Y sigo danzando con el diablo, al ritmo maldito de tu corazón.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home